BLOG de Lady lorena y su perro efe. Donde reflejamos las vivencias de la doma de efe

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domingo, 21 de septiembre de 2008

Mi lujurioso masoquista

David Lachapelle - Fotografía y Provocación
Mi lujurioso masoquista
Esta noche olerás el perfume de mi piel en el aire evaporado, haré que se despierte en ti lo inimaginable de tu lado oscuro.
Con mi lengua recorreré infatigable tu cuerpo encadenado al placer.
Tus ojos ciegos por las vendas.
Las manos atadas por las esposas.
Y así podrás volar junto a mí al deseo desatado.
Arrancaré tu ropa en un instante.
De tu cuerpo anhelo saciarme.
Besaré tu cuello suavemente con la tentación de morderlo, y dejar el recuerdo de causarte un dolor placentero.
Me gusta que estés indefenso mientras el látigo azota tu cuerpo, tú jadeas de excitación mientras el dolor va en aumento.
Saboreo con mis labios cada centímetro de tu piel, entre azotes y mordisqueo.
Que te produce gran placer al tiempo que rotulo tu cuerpo.
Con mis manos y mis labios acaricio tu sexo, y la excitación va en aumento, y así suplicando el gozo, juego con tu cuerpo controlándolo.
Tú sin pensarlo.
Ahora soy yo quien domina a mi lujurioso masoquista.

Lady Lorena

sábado, 3 de noviembre de 2007

Trio de Damas

Imágen de Jerry-uelsmann


Trío de Damas.

Las estrellas recibieron a una otoñal noche. Una velada arropada por el fuego vestida de grana y oro,
Allí entre la pasión y el cariño nació un trío de Damas, que con dos jotas dio paso a un full.
Entonces la fortuna nos llevó a soñar y fuimos perros.
Perros por una noche…
De aquel cofre sagrado salieron músicas de colores y unas eternas sonrisas de aquellas Diosas nos transportaron a su cielo.
Retozar en el Paraíso nos dijeron los sueños, disfrutar perros, ser felices dar lo que tenéis dentro, ser siempre perros.
Y entre una melodía dulce y brillante las jotas fueron perros.
Perros por una noche.

Efe {perro de Lady Lorena}

sábado, 27 de octubre de 2007

La espera

La espera.

La luna custodiaba su soledad rompiendo la tristeza de la espera.
Los primeros rigores del invierno acompañaban a los primeros momentos de la noche al tiempo que el repasaba sus sueños.
¿Ella volvería?.

Ese era su personal dilema.
Mientras su mente le decía que no, su alma le decía que si.
Y su cuerpo esperaba…
Entonces miraba al hogar y hablaba con el amigo fuego, este le sonreía enviándole un calido guiño que le entraba dentro llenando su espera de paz.
Todo fue un desgraciado fallo con su amada Dueña lo que le había llevado a este duro vacío en el que estaba sumido. La Diosa le había condenado a vivir dentro de la tristeza encerrado en el desamor y solo si lograba volverle a desear le rescataría de la soledad.
En su mente habitaban los recuerdos y su cuerpo deseaba su placer.
Cuanto añoraba a su Dueña…
Se reflejaba en sus bellos ojos y su corazón se acercaba a lo que era el cuerpo hermoso de la Diosa.
Solo entonces se hallaba reconfortado.
Sus blancas manos que mimaban o castigaban su cuerpo eran algo necesario para el y su solo recuerdo ya era lo único necesario para poder respirar.
Pasaba la oscuridad de la noche naciendo la niebla de la mañana cuando el se había dormido lleno de melancolía, abrigado por el fuego y reconfortado por sus sueños. Cuando al fin la Reina penetraba en su vida.
Bella llena de luz se acercó a el y le susurró.
Fuiste fiel y perseverante ahora tu sufrimiento ya es mi tesoro.
El dios fuego sonrió enviando una llama al cielo.
La Dama entonces entregó un beso a su amado vasallo.
Y entro dentro de su placido sueño

Efe perro de Lady Lorena.

domingo, 21 de octubre de 2007

La Diosa y el pescador

Autor de la foto Igor Amelkovich


o

La Diosa y el pescador

La luz de la luna iluminaba la mar y esta asomaba sus dientes de espuma blanca.
Llegó la hora…
La barca se puso en marcha. A bordo al pescador le embargaba una inmensa soledad de recuerdos vividos cuando echaba sus redes y pescaba pasiones incontroladas.
Una vez más tenía que navegar en soledad surcando los mares de olas revueltas y en sus pensamientos aquellos recuerdos de cuando la mar estaba en calma, entonces llenaba sus redes y con gran satisfacción retornaba a puerto, cargado de esperanza.
Esta vez no podía pescar la mar estaba picada y sus redes las olas rrasgaban.
Triste y melancólico se quedó dormido.
Cuando despertó.
Allí estaba ella.
La musa de sus sueños llevaba su barca y juntos sus redes echaron.
Para recoger pasiones desenfrenadas.
El le suplicó no te vallas sin tu amor la mar no calma.
Eres la Diosa de mi alma y la Dueña de mi barca.
Entonces juntos navegaron en las transparentes aguas de la mar calmada.

Lady Lorena.



jueves, 23 de agosto de 2007

El esclavo de la princesa




autor de la foto Paco Calderon

Cuando escribí el esclavo de la princesa soñaba que algún día llegaría a amar a una Princesa, hoy con la serenidad de un hombre que disfruta de su entrega se que ese sueño es una realidad.

efe

*
El esclavo de la Princesa
Anochece cuando el esclavo se presenta a la Princesa.

Esta, bella y altiva le recibe

Hola esclavo.

El como otras veces va directamente a la mazmorra, penetra dentro, y la sirviente de la Señora le ciñe el collar en el cuello.

El orgulloso se presta a lucirlo prieto como le gusta a la princesa, y encadenado en la cruz espera….

Semidesnudo descalzo y con los ojos tapados pasará la primera prueba.

La Diosa se acerca, este oye sus dulces pasos, y al fin la Princesa llega. Pronto en el pecho del esclavo penden dolorosos pesos, la Gran Dama lo contempla y el dolor le acrecenta.
Sus finos dedos las pinzas balancean.

Un gemido sale del sumiso, ella lo aprecia y le susurra.
¿Esto es lo que deseas…?.

El con tímida voz contesta.

Si Señora.

Observa su estado y piensa que precisa colgarlo.
Engancha la cadena que pende del techo al collar y la tensa, el cuerpo del esclavo de puntillas sufre, los brazos estiran y su ojos miran al cielo. Lo ve, más no siente clemencia y le abandona al silencio, ya es todo soledad y sufrimiento. Pasa un siglo de oscuridad y el cuerpo del siervo esta exhausto, el sudor mezclado con el cansancio es un castigo pero el lo sufre con orgullo. Piensa, a su Princesa se lo entregara como tributo. Su dueña llega le conmueve un momento se acerca, primero su pecho lacera, luego dulcemente le besa y después de sus atributos se apodera. Vuelve a gemir, pero el dolor prospera, cada vez es mas duro. Llora esclavo tus lágrimas son mías.
La Señora exclama.

El sabe que solo gozará cuando ella lo desee, pero si se impacienta el abandono precederá al castigo, así que una tortura más debe resistir. Por fin ya desnudo, ajado y sudoroso la fusta recibe, los azotes duelen cada vez más y al fin las marcas en su cuerpo quedan.

La princesa le observa y entregarle su cuerpo le ordena.

Su lengua recorre los caminos del placer de la Princesa, bebe sus jugos aspira sus olores y al éxtasis a la gran Señora lleva.

Después ella en la culminación del placer por una vez en su cuerpo entrar le ordena.

El esclavo mezcla el placer de la Princesa con el suyo en un gran torbellino de sensaciones. Va y viene, ya no es el, son dos amantes que se sacián de placer.
La Princesa le siente, disfruta y le dice.

Gracias esclavo.
Efe

viernes, 23 de marzo de 2007

Pasión en el agua

Autor de la foto Otto, Reinhard
Pasión en el agua.

El agua caliente de la ducha resbalaba por mi espalda, cuando pedí a mi siervo que me enjabonara, la espuma resbalaba entre sus manos recorriendo todo mi cuerpo, al tiempo que le tiraba de su collar introduciendolo en la ducha.
La excitación se apoderó de mi siervo.
Susurros, besos y caricias invadieron todo mi ser y su estado de excitación era ya incontrolable.
El agua caliente golpeaba nuestros cuerpos mojados que parecían bailar un vals inolvidable, para culminar en un apasionado desenfreno, al tiempo que nuestros corazones decían te quiero.


Lady Lorena.

viernes, 23 de febrero de 2007

Premio y castigo

Jerri Avenaim
Premio y castigo

El frío tacto del látigo marcaba la piel del esclavo.
Mientras su Dueña se empapaba de goce con su dolor.
El castigo teñía de miedo al esclavo,
para terminar en un nuevo latigazo.
Desnudo y esclavo de su Señora,
la entregaba su cuerpo primero y su alma después.
Ella recibía su dolor y le pedía más.
Mientras el siervo bebía en la fuente de placer de su Dueña,
su lengua cuan hábil reptil libaba en los secretos de la Dama.
Después una cascada de orgasmos inundaba el cuerpo de la Diosa,
y ella plena de satisfacción le hacía ir a un rincón,
Allí le abandonaba...
Mientras el esclavo gozoso esperaba el premio.
Le concedía la gracia de derramarse en solitario.

eligio esclavo de Lady Lorena.